GUADALUPE PLATA

Guadalupe Plata vuelve de madrugada a la casa victoriana donde la banda se hospeda, a la sombra de una enorme, redonda iglesia en desuso que se alquila para raves. Llevan guitarras, bombo y barreño – acaban de presentar estas canciones nuevas a su enloquecido público en un repleto sótano de Soho.

La casa queda a un kilómetro del estudio Toerag donde han pasado los últimos cinco días grabando los once temas del disco. Cinco días grabando el sonido de una sala a cintas de una pulgada; seis micros, tres viejos amplificadores, y dos cintas de media hora cada una, señalando al productor, Liam Watson con dedos y pulgares, a través de una enorme ventana de cristal grueso. Liam con sus hojas de afeitar, cortando la cinta donde empieza y acaba la toma.

Y esta madrugada por fin ven el sol. Se quedan allí, escuchando la premezcla de las ocho pistas en un laptop. Se levanta el sol ese domingo, y la banda se acuesta. La mierda es buena, dicen, a dormir, que es domingo”.

Arrancamos esta misteriosa página del diario de Mark Kitcatt para anunciarles que el 9 de  septiembre llega al Festival de la Luz el próximo LP de Guadalupe Plata, grabado en Londres en el estudio Toerag (con Liam Watson al mando).